LA PRESENCIA DE PROTEÍNAS EN UN EXAMEN REGULAR DE ORINA ES UN SÍNTOMA QUE NO DEBE PASAR INADVERTIDO
Santo Domingo.- La hipertensión arterial, el término médico que se emplea para hablar de la presión arterial alta, es conocida como “el enemigo silencioso” debido a sus consecuencias para el corazón o el cerebro. Según el Texas Heart Institute (Instituto del Corazón de Texas) unos 72 millones de estadounidenses la padecen y 20 millones ni siquiera se saben víctimas. Las cifras en República Dominicana son distintas, pero no menos preocupantes. El cardiólogo José Herrera Plaza afirma que, según el estudio Efricard, publicado en el año 2000 por el Departamento de Investigación del Instituto Dominicano de Cardiología (IDC) y un grupo de la Sociedad Dominicana de Cardiología: “El 25 por ciento de la población dominicana es hipertensa, lo que coincide con la estadística mundial”. Sumado a esto, el estudio destaca que otro factor de riesgo de enfermedad cardiovascular como la diabetes, que está involucrada en el síndrome metabólico, tiene en RD un seis por ciento de la población adulta, especialmente diabetes mellitus. Efricard es la última investigación que se ha realizado para analizar la incidencia de los factores de riesgos cardiovasculares en la población local a partir de una muestra de 6,185 pacientes. Otro peligro Dadas estas alarmantes cifras, la educación y actualización del personal médico nunca está de más. Por ello se realizó en esta ciudad el Simposio Internacional de Actualización en Hipertensión Arterial, Dislipidemia y Síndrome Metabólico. Una de las ponencias del evento fue la de Martha Franco, nefróloga del Instituto Nacional de Cardiología Ignacio Chávez, de México, quien habló acerca de la hipertensión y sus efectos en el riñón. En entrevista exclusiva para este diario la especialista declaró que la presión alta afecta los glomérulos o unidades funcionales del riñón dañándolos y causando la cicatrización sistemática de las nefronas, lo que reduce la función del órgano. “Cuando se detectan alteraciones en los exámenes de sangre o de la creatinina suele ser demasiado tarde porque el riñón ya se dañó, pero aunque la función renal no se va a recuperar hay que mantener la hipertensión controlada para que el riñón no continúe su degradación”, explica la experta sobre una enfermedad que es vital prevenir dadas sus consecuencias. Una hipertensión mal tratada puede llevar al riñón a una insuficiencia renal y cuando ésta aparece, el órgano está totalmente dañado y se deben tomar medidas como terapias de diálisis y finalmente, la única salida es el trasplante. “No queremos que los pacientes lleguen a ese grado, sino que se prevenga”, dice Franco. Para ello hay que mantener la tensión arterial controlada por completo. No basta con tener la tensión moderadamente controlada, pues aunque no se padezca de una hipertensión muy severa, no tratarla va a dañar el riñón a la larga. Franco recuerda que la hipertensión a veces no presenta síntomas específicos, sino que se detecta por casualidad, lo que hace que el paciente desconozca hace cuánto la padece o si sus riñones ya están comprometidos. Daño renal La creatinina es un compuesto orgánico de desecho del metabolismo normal de los músculos que usualmente es producida por el cuerpo en una tasa constante y normalmente filtrada por los riñones y excretada en la orina. La medición de la creatinina es la manera más simple de monitorizar la correcta función de los riñones. “Otro examen que nos puede decir que hay daños en el riñón es la presencia de proteínas en la orina, síntoma que a veces pasa desapercibido, sin embargo, es señal de alerta de que se debe tener un control más estricto sobre la presión arterial y la función renal”, advierte la especialista. Añade que las consecuencias de la hipertensión se ven cada día en personas cada vez más jóvenes. DETALLES SOBRE EL SIMPOSIO CELEBRADO El Simposio Internacional de Actualización en Hipertensión Arterial, Dislipidemia y Síndrome Metabólico tuvo lugar el pasado 2 de octubre en el Gran Salón del hotel Meliá con la participación de 12 galenos, nueve locales y tres mexicanos, que estuvieron dictando conferencias. El evento fue organizado por el capítulo dominicano de la Sociedad de Internos y Becarios del Instituto Nacional de Cardiología Ignacio Chávez y patrocinado por Laboratorios Magnachem Internacional. Federico Gómez, presidente de Magnachem, explica que se celebró por segunda ocasión el simposio debido a que la empresa dominicana, fundada en 1976, siempre se preocupa por la actualización científica y de la salud y la vida. “Este año hemos agregado la dislipidemia y el síndrome metabólico, dos dolencias cada vez más comunes, y hemos invitado a importantes médicos del Instituto de Cardiología Ignacio Chávez, de México, que tiene ya una tradición con la República Dominicana, ya que más de 60 médicos dominicanos han hecho su especialidad allí”, declara. |















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